¿Quiénes fueron las Adelitas y cuál fue su aportación?

La participación de la mujer en la Revolución Mexicana fue fundamental; miles de mujeres anónimas, en su gran mayoría mujeres campesinas, se encargaban de trabajo doméstico en condiciones adversas, lavaban la ropa, cuidaban a los hijos y brindaron apoyo a los grandes contingentes militares, los alimentaron y atendieron a sus heridos e incluso participaron en combate.

Las soldaderas eran parte fundamental de las familias mexicanas que se unieron al ejército revolucionario; ellas daban fuerza al marido y a los hijos, los protegían de las enfermedades, preparaba los alimentos y enterraban a los muertos.

Pero más allá de limitarse a cuidar de la familia, las mujeres soldaderas también cuidaban que la pólvora no se mojara, preparaban las cartucheras para la batalla, algunas de ellas actuaban como contrabandistas de armas y municiones entre la frontera de México y Estados Unidos además de realizar tareas de espionaje e intercambio de información confidencial.

Algunas de las mujeres militares más destacadas de la Revolución Mexicana

En el periodo de 1913 a 1917, mujeres de diversos estratos sociales, participaron en el movimiento armado a través de múltiples facetas; algunas se levantaron en armas, ocuparon puestos de mando y obtuvieron grados militares, como Encarnación Mares, que fue cabo, sargento segundo y sargento primero o como el de María del Refugio Salado Santoyo, que enfrentó a las partidas villistas en la batalla de Celaya, Guanajuato.

Éstas combatientes demostraron habilidad en el manejo de la tropa y el uso de las armas. Otras mujeres también participaron en el campo de batalla corno voluntarias y benefactoras; fundaron la Cruz Blanca Constitucionalista, atendieron a enfermos y heridos.

Beatriz González Ortega Ferniza, colaboró en el establecimiento de un hospital de sangre para ayudar a los combatientes. Rosaura Zapata Cano, Ana Esperanza Romero Zetina, Dionisia Villarino Espinoza y Carolina Lima Vázquez, ejecutaron labores de enlace y correo y participaban también como combatientes.  Por su condición de mujeres, les fue más fácil incursionar en el espionaje y ser agentes confidenciales.

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